Cuestión de números

¿Qué hay en juego en las legislativas del 28 de junio? Me parece interesante analizar las perspectivas del oficialismo en las cuatro provincias más grandes del país: Buenos Aires (renueva 35 diputados), la Ciudad de Buenos Aires (25), Santa Fe (9) y Córdoba (9).

En las tres últimas, las perspectivas no son alentadoras para el oficialismo:

1. En la CABA probablemente ganará el PRO, seguido por el alianza CC-UCR, y luego vendrán los diversos sectores del progresismo: el del PS, el de Ibarra, el de de Solanas, el de Telerman y el de Heller, este último kirchnerista. Dada la concentración de los votos en las dos primeras listas, y la fragmentación del progresismo, lo más probable es que la lista de Heller no sume más de 1-2 diputados.

2. En Santa Fe la lista encabezada por Agustín Rossi seguramente quedará en un lejano tercer lugar, detrás de la de Reutemann y la del PS-CC (estas dos últimas, no necesariamente en ese orden).  Con lo que probablemente no conseguirá más que 1-2 diputados.

3. En Córdoba las tres fuerzas más poderosas son la alianza entre Juez y la CC; la UCR; y el sector del peronismo no kirchnerista (Schiaretti, De la Sota). Seguramente, las listas de estos sectores serán las tres más votadas, con el kirchnerismo (Vaca Narvaja) en cuarto lugar, con lo que podría obtener 1 banca o ninguna.

En suma, de las 31 bancas que hay en juego en esas provincias, el kirchnerismo obtendría entre 5 (16%) y 2 (6,5%). Muy poco, pero no tanto si tenemos en cuenta que de los diputados de esas provincias que renuevan sus cargos, sólo 9 (29%) acompañaron a los K en dos votaciones clave, las retenciones y el adelantamiento de las elecciones. O sea que en esas provincias el oficialismo sólo perdería entre 4 y 7 diputados, una cifra similar a la que podría perder sólo en la provincia de Buenos Aires, donde 20 de los 35 diputados que renuevan mandato (el 57%) votaron a favor de las leyes mencionadas.

Para mantener ese número, el kirchnerismo necesita: a) obtener muchos votos propios; y b) conseguir una importante diferencia respecto a los opositores. Tal es el caso de 2007, cuando obtuvo el 46% de los votos frente al 20% de la CC, quedándose con 20 legisladores. Y es difícil que eso se repita: incluso en un escenario muy favorable -como sería obtener el 40% de los votos, frente al 30% y 25% de las otras fórmulas opositoras-, el kirchnerismo no conseguiría más que 15 bancas, que descenderían a 12 ó 13 si termina empatado en torno al 35% de los votos con alguna fórmula opositora. En total terminaría perdiendo entre 5 y 8 bancas, casi tantas como en las otras provincias, y sin necesidad de sufrir una derrota estrepitosa: incluso si tiunfa por 10 puntos, es posible que pierda 5 diputados.

Felipe = Fidel?

Que un estado totalitario como el cubano haga esto no tiene nada de sorprendente. Pero cuando vi el título de esta noticia, no podía creerlo. Y sí, en algunos casos es mejor que los políticos se hagan los boludos con el cumplimiento de la constitución…

PD: ¿Obeid saldrá a decir que “México” tiene derecho a defenderse de Manu Chao?

Chávez por Chávez

Maradona hace campaña por el Si a la posibilidad de que el lider bolivariano siga en el poder… Qué vemos los latinoamericanos en este tipo de líderes populistas y demagógicos… cuál es nuestra necesidad de ellos. De los Kirchner, los Chávez, los Castro? Por qué los votamos o admiramos? Por qué son tan populares y queridos (no acepto que sólo sea por la caja chica o la caja grande de los petrodolares…)

CM

La asunción de Obama

La asunción de Obama, el 44º presidente de los Estados Unidos, despierta muchas emociones y expectativas en todo el mundo, no sólo en su país…pero para la Argentina y América Latina…¿cambiará algo? ¿Qué será distinto?

Gobernar y poblar

Alberdi hizo famosa la expresión “gobernar es poblar”. A su modo de ver, sin embargo, la misma no es una máxima universal, sino particular: el título del capítulo XXXI dice que “en América” gobernar es poblar. Dada la escasa y poco educada población de los países sudamericanos a mediados del siglo XIX, Alberdi consideraba que la principal prioridad de los gobiernos debía consistir en la atracción de extranjeros que mejorasen los hábitos y costumbres locales.

Aquí se sugiere, sin embargo, que “gobernar es poblar” es una máxima mucho más universal de lo que Alberdi creía. Ello se debe a que la gente “vota con los pies”, ie fija su residencia allí donde encuentra mejores condiciones de vida. Si vemos que un país se está poblando de extranjeros, podemos deducir que su gobierno está haciendo las cosas bien (o, al menos, mejor que la mayoría de los gobiernos). La construcción del muro de Berlín (y no su caída) constituye la prueba más elocuente del fracaso del comunismo.

(PD: Es interesante notar, además, que para poblar un territorio los gobiernos sólo pueden apelar a la persuasión, ya que no pueden usar la fuerza para obligar a los extranjeros que viven más allá de sus fronteras. Sin embargo, sí es posible usar la coerción para evitar, al menos en parte, el despoblamiento debido a la adopción de malas políticas.)

AL

¿Nos acordamos de las Instituciones?

Cuando “el viento de cola” impulsaba la economía argentina, pocas voces se sentían diciendo lo que se hacía mal. Ahora que las cosas cambian nos acordamos de lo que está mal hecho y de lo que se sigue haciendo mal.

Pero en la Argentina al lado de los problemas econòmicos están los institucionales. Tarde nos acordamos de la división de poderes, de la salud de la República, del respeto a la propiedad privada.

Ahora, que ya nos acercamos al final del 2008… ¿qué hacemos? ¿cómo encaramos el 2009? ¿como ciudadanos…estamos dispuestos a seguir sufriendo los atropellos a nuestras libertades individuales que desde el poder ejecutivo acometen diariamente?

CM

¿COPIAR A HAYEK O INSPIRARSE EN HAYEK?

El tema que quiero traer para debate es el siguiente: ¿qué es lo más importante de la propuesta de reforma institucional de Hayek?

Por un lado, está la propia opinión de Hayek, no desechable precisamente. El mismo le da una importancia fundamental a la propuesta de “cámara de notables” según especifica detalladamente en el libro III de LLL.

Por el otro lado, tanto en ese mismo III, como en otros ensayos cortos (sobre todo los que están en la segunda parte de “Nuevos Estudios”) Hayek le da importancia a otros temas, tales como: a) la federalización y municipalización de toda oferta de bienes públicos (similar a Buchanan), b) condiciones restrictivas a esa oferta de bienes públicos, tales como, b1, des-monopolización, b2, que sean financiados por impuestos provenientes del municipio; b3, que NO sean financiados con inflación; b4, que NO sean financiados con impuestos progresivos a la renta. Pero además propone (c) que dichas restricciones alcancen nivel constitucional (otra vez, parecido a Buchanan: normas de encuadre constitucional). En mi opinión, la sola ejecución de estos puntos a, b y c implicarían la eliminación del Welfare State, nada más ni nada menos.

Ahora bien, mi propuesta es la siguiente. Ya sabemos que Hayek no parece haber dado a los puntos a, b y c la importancia que le da a su reforma del poder legislativo. Pero, a la hora de ensayar nosotros propuestas institucionales, ¿por qué no hacerlas bajo esos tres puntos, dejando de lado lo otro? Esto es, si queremos hacer propuestas de reforma constitucional de corte liberal clásico, ¿por qué no ir directamente a los puntos a, b y c en vez de poner la insistencia en una cámara de notables que, evidentemente, fue un intento de “remake” de la Cámara de los Lores muy difícilmente practicable actualmente? Lo interesante es que son puntos “hayekianos”, aunque Hayek no les haya dado tanto importancia como al otro aspecto. Creo que a la hora de proponer reformas institucionales debemos ir a lo más factible (dentro de, ya, lo difícil que es) y no a lo casi culturalmente impracticable….

GZ

El derecho a portar armas

“A well regulated militia being necessary to the security of a free State, the right of the People to keep and bear arms shall not be infringed.”

Más allá de la pésima redacción de la Segunda Enmienda, lo que acá me interesa discutir es si una cláusula constitucional que permite la portación de armas para resistir los abusos del poder estatal tiene sentido desde el punto de vista jurídico. Mi opinión es que una cláusula semejante es redundante (y, por ende, innecesaria).

Imaginemos que el gobierno toma una decisión que yo considero viola mis derechos individuales. Tengo dos alternativas: acudir a la justicia, o resistir por la fuerza. Si voy a la justicia y ésta me da la razón, problema solucionado. Pero si la justicia alega que la decisión gubernamental no violentó mis derechos individuales, la cláusula constitucional no sirve:

a) Si uso la fuerza y soy derrotado, no puedo invocarla porque se me va a responder que la justicia ya resolvió sobre el tema, y yo no tenía razón;

b) Si uso la fuerza y gano, no es la cláusula constitucional la que me está dando la razón, sino la victoria militar.

Más aún, de no haber una cláusula semejante, las posibilidades serían las mismas: si me alzo en armas y pierdo soy un sedicioso, si gano tenía razón. El punto central, entonces, no pasa por lo que la constitución diga al respecto, sino por la voluntad de los ciudadanos de pagar los costos que implica levantarse en armas. Y esto es así incluso aunque las autoridades estatales prohíban a los ciudadanos armarse, porque si éstos realmente quieren hacerlo, siempre pueden recurrir al contrabando (ya sabemos cómo funcionan las prohibiciones cuando la demanda es lo suficientemente fuerte, ¿no?).

En suma, estoy de acuerdo con que los ciudadanos puedan armarse para defenderse de los abusos del poder estatal. Y me parece bien que la Corte haya usado la 2da enmienda para permitir la adquisición de armas para uso privado. Pero no hay que pedirles a las reglas constitucionales que hagan lo que no pueden hacer.

AL

¿Qué es un sistema republicano?

En Argentina se suele identificar a “la República” con la división de poderes. Pero la identificación no me parece muy adecuada:

1. Históricamente, el término se empleó en un sentido muy distinto. La palabra “república” hacía referencia a aquellos regímenes que no eran monárquicos (o sea, donde el estado era una “cosa pública” y no el patrimonio privado de un príncipe). Aunque con variaciones, el significado se mantiene hasta hoy: en Gran Bretaña y España, los republicanos son los que quieren eliminar la monarquía.

2. Montesquieu, el primero que escribió sistemáticamente sobre la división de poderes, lo hizo tomando como modelo al sistema político inglés, donde el parlamento actuaba como un freno contra el monarca. Fue recién con los padres fundadores norteamericanos que el principio de separación de poderes se aplicó a una república.

3. Finalmente, la idea de dividir el poder es más afín al liberalismo -cuyo sello distintivo es la desconfianza del poder estatal- que a cualquier otra tradición de pensamiento.

¿No deberíamos, entonces, usar la palabra “República” para referirnos a algo distinto a la divisón de poderes?

AL

Las consecuencias no deseadas en la política

Uno de los principales argumentos liberales en contra del intervencionismo estatal es el de las consecuencias no deseadas de las acciones bienintencionadas: no es inusual que reformas que pretenden hacer el bien terminen produciendo efectos opuesto a los esperados.

Esto se debe a dos causas. En primer lugar, el conocimiento humano es limitado: usualmente los reformistas priorizan la obtención de un determinado resultado, olvidando los efectos indeseados que se pueden producir en otras áreas. Y en segundo lugar, los seres humanos no se comportan de manera estática sino que modifican su comportamiento cuando el ambiente en que se mueven es modificado.

Y lo mismo vale para la política, donde los entrepreneurs no buscan ganancias monetarias, sino votos. Por eso, y porque los efectos de los sistemas electorales dependen de la interacción de múltiples variables (tipo de boleta, magnitud de distrito, fórmula electoral, reglas de nominación de candidatos, etc), es que hay que tener especial cuidado a la hora de proponer reformas.

La experiencia del sistema de tachas en Tierra del Fuego entre 1991 y 1995 constituye un buen ejemplo*. Cuestionando las listas sábana, en 1991 en Movimiento Popular Fueguino (MPF) propuso un sistema que permitiera a los ciudadanos tener una relación más directa con los legisladores provinciales. Ello puede hacerse de dos maneras. La primera consistía en permitir que los electores marquen a sus candidatos preferidos; al contarse los votos, aquellos con más preferencias tebdrán más posibilidades de ser elegidos. Una forma alternativa es un sistema de tachas: el elector castiga a quienes considera impresentables, y los candidatos más veces tachados tienen menos posibilidades de obtener una banca.

A primera vista, ambas alternativas parecen muy similares. De hecho, cuando el MPF se inclinó por el sistema de tachas, nadie pareció observar que se trataba de alternativas muy diferentes**. Sin embargo, cuando llegó el momento de la aplicación, los resultados no fueron los esperados.

En primer lugar, las campañas fueron sumamente negativas: la elección de un candidato dependía, no de cuánto lo apreciaran los votantes, sino de cuánto rechazaran a sus compañeros de lista. En consecuencia, tenía todos los incentivos para criticarlos fuertemente, repartir boletas pre-tachadas, e incluso formar “comités de tachas” destinados a atacar sistemáticamente a un candidato.

En segundo lugar, surgió la cuestión de cuándo una tacha debía considerarse válida: ¿cuando en la boleta aparecía tachado el apellido y el nombre de un candidato, todo el apellido, o solo una parte del apellido? No se trataba de una cuestión menor, porque si era necesario tachar todo el apellido, los candidatos de apellido largo corrían con ventaja.

Y en tercer lugar, el los efectos del sistema fueron completamente opuestos a los esperados. Una crítica frecuente a las “listas sábana” es que permiten colocar a un político relativamente popular en el primer lugar, y rellenar los demás espacios con indeseables y/o desconocidos. El sistema de tachas puede ser muy bueno para dejar de lado a los indeseables; sin embargo, también fomenta la elección de desconocidos, ya que éstos suelen ser los menos tachados. En Tierra del Fuego pasó precisamente eso:muchas listas partidarias se invirtieron, es decir que los candidatos que aparecían últimos recibieron menos tachas y por ende entraron a la legislatura, en tanto que los que ocupaban los primeros lugares tendieron a quedar afuera.

Con un sistema de preferencias estas cosas no hubieran sucedido, ya que: a) Los candidatos tienen que hacer una campaña positiva, para que los votantes los consideren mejores y los elijan; b) Para marcar una preferencia alcanza con hacer algún pequeño signo al lado del nombre del candidato, la longitud del apellido no hace diferencias; y c) Los candidatos menos conocidos no van a recibir preferencias.  Antes de proponer reformas electorales “salvadoras”, hay que tener en cuenta que el diablo está en los detalles.

AL

* El ejemplo está tomado de María Inés Tula y Miguel De Luca, “‘Listas sábana’, preferencias y ‘tachas’. Algunas reflexiones a propósito de la reforma electoral en Argentina”, POSTData, 5, 1999, pp. 121-7.

** La UCR y el PJ se opusieron a la propuesta del MPF, pero lo hicieron porque objetaban la personalización de las candidaturas, no porque advirtieran los efectos perniciosos que las tachas en sí mismas producen.